lunes, 20 de diciembre de 2010

El Atolladero


Vivimos en un atolladero.

Aviso: Los enlaces en esta entrada pueden resultar un poco perturbadores, ya que algunas de las fotos son un poco fuertes.

Esta entrada será quizás un gran contraste con la anterior, pero qué se puede hacer, así es la vida. Yo insisto en amar a mi país, me las ha hecho feas y yo lo perdono, pero qué va...cada vez es otra desilusión más. Vivimos en un país de gente de fe. De mucha, mucha fe. Porque fe es lo que hay que tener para que después del robo de un carro, el policía diga: "Hay que rogarle a Dios para qué aparezca"
Yo pregunto: ¿Cúal es el juego macabro al que juega Dios? ¿A dejar que otros se lleven lo de uno para que luego uno le prenda una velita y rogarle que las vuelva a aparecer?
*Vale aclarar qué en mi bello país los ladrones, sicarios y demás, se encomiendan a la virgencita antes de hacer un trabajito. ¡Imagínense el descaro!

Mi frustración por los sucesos de hoy me llevan a tres quejas principales:
1. La maldita inseguridad que se vive en este país (esta ramifica a muchos otros subtemas)
2. La creencia ciega en un Dios que no es coherente en sus acciones.
3. La pobreza y miseria que cada día vemos y nos importa un rábano.

En mis pocos y fugaces días de vuelta en Cali he notado muchas cosas que eran quejas constantes cuando vivía aquí: El abandono constante en que permanentemente se encuentran nuestras calles, la falta de señalización, el hecho de todas las personas que conozco alguna vez has sido atracadas, la corrupción de absolutamente TODOS, la falta de oportunidades de trabajo, la mala paga, la resignación, la mediocridad, el desorden, la clasismo. Y aún así, yo siempre seguí y sigo enamorada. Amo a mi país, pero de verdad que a veces, ser colombiano es un acto de fe.

Yo me pregunto, y le pregunto a la gente: ¿Cuál es la manera de mejorar nuestra situación? ¿Cómo podemos evitar que a un joven de 22 años le peguen tres tiros, (los cuales lo dejan paralítico) sólo por robarle un carro? ¿Cómo podemos evitar que un ser humano tenga que comer de la basura?

La más popular y menos efectiva manera que hemos encontrado los caleños es quejarnos. Así cómo me quejo yo, cómo se queja el taxista, cómo lo hacen los rateros. Quejarse suele ser efectivo en que, sin el quejante mueva un sólo dedo puede culpar a los demás por su molestia, así, él ya no es responable. La gente siempre dice "...es que la gente..." cómo si ellos mismos no clasificaran en esa categoría. Otra forma no muy efectiva pero sí muy popular, es darle gracias a Dios porque el que está mal no es uno. "Gracias a Dios yo sí tengo trabajito", "Gracias a Dios yo sí tengo casita". Y bueno, lo más lógico después de oír eso: ¿Y el qué no tiene casa ni trabajo de qué da gracias? Entonces yo pienso, Dios es selectivo. A unos les da casa y trabajo y a otros les da enfermedades de contagio sexual, lepra, o elefantíasis.

Pensando quizás en una respuesta más efectiva, está la política. La sola palabra implica fracaso. Más mentiras, más robos, más promesas sin cumplir y más gente vendiendo su voto por un bulto de cemento. Parece ser que la situación es un círculo vicioso del cuál nunca vamos a salir.

Entonces, ¿Qué carajos hacemos?

Muchos ignoramos qué el sistema en el que vivimos es una mierda. Ocupamos la mayoría de nuestras vidas trabajando para conseguir lujos materiales que nos entretienen durante el poco tiempo libre que nos queda. Otros, los pocos que pueden, escogen dejar el problema atrás e irse lejos. Muchos colombianos talentosos salen del país a aplicar su intelecto en países desarrollados donde podrán ganar un sueldo decente y no preocuparse de resultar como victima colateral de un bombazo a la fiscalía.

Esta es la realidad de nuestro país. Vemos injusticias a diario pero siempre y cuando no me toquen a mi, no me importa. Yo sigo tomando aguardientico en la feria y totalmente anestesiado a la realidad.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Cali, la ciudad que me hace llorar.

Tuve muchas horas sin dormir. Una niña en la silla de atrás me golpeaba constantemente el asiento. A un paisa se le perdió la maleta y todo el bus, perdón, avión, le mamó gallo. Ya me sentía en Colombia con tan sólo estar en un avión lleno de colombianitos. No venía preparada, pero al aterrizar el avión todo el mundo aplaudió, y yo lloré. Me recuperé fácilmente y luego vis mis montañitas, y volví a llorar. Sentí como si no hubiese estado aquí en muchos años. Volví a llorar al ver a mi familia, y me entretuve viendo colombianadas cómo el caballito amarrado a la carretilla y el tipo que hace salsa con una estación móvil de ollas. Y sí, luego fui al Bochinche a comerme algo que he comido desde mi infancia, una deliciosa chuletica. Y bueno, cómo el blog es mi gimnasio, (si lo descuido me engordo) me toca meterle manito ya que estoy en un lugar donde hay demasiadas delicias provocativas.
Y hablando de delicias provocativas, me acabo de comer la primera natilla del año! No puedo creer lo feliz que me siento, cómo si por fin volviera a casa después de una larga ausencia. Tengo muchas cosas pensadas para mis escasos ocho días en mi ciudad. Me complace anunciar que el blog ya cuenta con una cámara, de la cual saldrán unas fotos muy prometedoras.
No siendo más, los dejo con está canción muy apropiada para la ocasión.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ladies and Gentelmen, Alfredo Zitarrosa


Faltan pocos días para el fin de semestre y pocos días para mi viaje a Cali. Es stress de las cosas que dejé para último minuto me empieza a acorralar y empiezo a perder la fé. Los días son cada vez más fríos y oscuros y no hago más que pensar en viajar. ¿Por qué será que cada vez que se acerca un fin de semestre me da la loquera de irme lejos? Y bueno, cómo no puedo ir a todas las partes donde quiero ir ahora, la única y más efectiva forma de transportarme es a través de la música. Últimamente me viene gustando mucho este tipo de neotango, formalmente llamado, Electrotango. No sé mucho del tango clásico pero cuando tuve mi iPod, tuve alguna que otra canción de Gardel por ahí. Ahora, esta nueva mezcla de electrónica y tango me parece la mejor forma de rescatar un género que, por el pasar de los años, ha quedado renegado a ser género "abuelito". Deberían hacer lo mismo con los boleros.
Los dejo entonces con esta canción de Bajo Fondo, Zitarrosa.


Una canción dedica a Alfredo Zitarrosa, cantante, compositor y poeta izquierdista uruguayo. Acabo de descubrirlo mientras escribo este blog y ya sé que me va a gustar mucho. Parece ser del combito de Mercedes y Silvio Rodriguez.
Qué bien! Hace mucho me quejo de la constante monotonía de la música que escucho, siempre lo mismo. Me hacía falta descubrir e incursionar...ahora con este blog lo empiezo a hacer. Y bien, resumiendo: La canción es lo que tiene que ser, una canción para escuchar sólo (o con muy buena compañía) y con un buen vinito. Qué ganas de ir a Buenos Aires!

lunes, 6 de diciembre de 2010

CRITICA A LA TELEVISIÓN LATINOAMERICANA (O EXPLICACIÓN DEL PORQUE SOMOS ASÍ)

Antes de comenzar con todo este asunto, con todo este arte de destilar ácido y veneno a través de las letras, cosa que me atrevo a decir, alguien tenía que hacerlo desde hace mucho tiempo, he de explicarles algo acerca de este humilde servidor.

Soy una persona que como todos ustedes hace parte de un hogar que uno podría catalogar como “normal” en donde, como buenos latinoamericanos que somos, el televisor ocupa un lugar primordial dentro de nuestro hogar. Es casi, casi, como un miembro, que digo miembro, el hijo predilecto de la familia. Y la verdad es que todos nosotros, sin excepción, hemos crecido al lado de esta “cajita mágica”, a la cual le creemos lo que dice como si fuera la misma representación de Dios en la tierra (hasta el papa cree eso).

Es bajo este contexto me veo en la noble labor de comentar, en mi humilde opinión, todo aquello que considero debe desaparecer de nuestras pantallas chicas y de nuestra vida, como única solución a tanta mediocridad, y así poder ver si logramos salir de ese atolladero llamado tercer mundo.

Comencemos con la siempre querida telenovela latinoamericana. Y digo querida por no decir menos, porque hasta el día de hoy no comprendo en que momento los protagonistas del culebron de turno se vuelven invitados de honor (o de piedra según el caso) a nuestra mesa, a nuestros sofá e incluso, a nuestra cama, como si fueran uno más de la familia.

Y esta invitación incluye hasta el malo del paseo. Pobre hombre que al final todo le sale mal, porque en la novela latinoamericana así está escrito (si, claro, como no, al malo todo le sale mal…. bah, sino que lo digan aquellos de ladrones de cuello blanco que se dicen padres de la patria).

También se sienta en nuestra mesa la niña buena, la dulce alma de Dios, que siempre lo resuelve todo de la manera que ella considera más lógica e astuta... llorar. Y es de una manera u otra llora... y llora… y vuelve a llorar. Todo parece indicar que a la pobre le pagan por cm3 de lágrima (y si eso fuera así, todas serían millonarias).

En fin, como diría mi abuela este tema tiene, desafortunadamente, “mucha tela para cortar”, así que lo dejaré por hoy aquí, prometiendo alimentar cada vez que pueda y tenga la inspiración, continuar con esta critica destructiva.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Yo descubrí los ochenta en los dosmil.

Es la una de la mañana en Miami. Es Lunes y tengo mucho que hacer. Me di cuenta que miraba la pantalla de mi computador sin ver nada en realidad. Como si mis ojos fueran un lente de una cámara desenfocada. De repente de mi radio personalizada de pandora, suena esta canción y mi mente vuelve a cuando tuve 16 años. Já. Y me acabo de dar cuenta que como soy primeriza en esto de bloggear, debo aprender cómo anexar un video a una entrada. Por favor, perdonen mi buñuelidez.
Y sí, fue esa, "Cuando pase el Temblor".


Y aprendí! Wow. Amo el internet. Es mi amor, mi consuelo, mi amigo, mi hermano. ¿Es triste que me guste tanto? Y bueno, volviendo a la canción: ay la canción. Esa canción que me transportó a mis años de adolescente aloca y confundida, influenciable y rebelde. Fue cuando volví a vivir a Colombia cuando descubrí toda esta bella música que no se escuchaba en New Jersey. Claro, qué van a escuchar Soda Stereo los abercrombie & fitch, o los negritos esos con los calzones caídos, cómo les dice mi mamá. En fin, fueron mis amigos de ese tiempo los que me presentaron Soda Stereo y por derecho ese barcito de rock en la 66, el Faro. Eternamente agradecida amigos míos, hicieron un gran aporte de buena música y calorías adicionales a esos años en que comer mocos es mejor que comer carbohidratos.
En esos años de adolescencia hace taaaaaaanto fui una rocker total. Me rebelé contra el maquillaje y los moños y declaré mi enemigo número uno el color rosado. Es impresionante ver lo mucho que cambia una persona, pues hoy en día me gusta el rosado. En esos años sólo escuché Bunbury y sus Heroes, Fito, Calamaro, Soda, Guns and Roses y cualquier otra canción que pudiera bajar de limewire. Ah, y ni hablar del reggaeton. Ese también lo odié. Lo declaré el peor género de música posible, puro ruido y vulgar. Hoy por hoy, las canto a todo pulmón y bueno, "Mari se deja si por el cuello la besan."
Pero bueno, suficiente divagué. Mi intención (como blogger primipara) era dejarlos con una viejita pero sabrosa, con la intención de que recordaran quizás viajes a la finca o noches enteras de sólo tomar y cantar. Si ya tengo algún lector, (Sí!!!) me gustaría que me dejaran saber qué canciones les hacen recordar su adolescencia y qué tanto les pasó durante esos cortos pero violentos años.

Me despido, desconociendo bastante el protocolo de un blog...jejeje