
Vivimos en un atolladero.
Aviso: Los enlaces en esta entrada pueden resultar un poco perturbadores, ya que algunas de las fotos son un poco fuertes.
Esta entrada será quizás un gran contraste con la anterior, pero qué se puede hacer, así es la vida. Yo insisto en amar a mi país, me las ha hecho feas y yo lo perdono, pero qué va...cada vez es otra desilusión más. Vivimos en un país de gente de fe. De mucha, mucha fe. Porque fe es lo que hay que tener para que después del robo de un carro, el policía diga: "Hay que rogarle a Dios para qué aparezca"
Yo pregunto: ¿Cúal es el juego macabro al que juega Dios? ¿A dejar que otros se lleven lo de uno para que luego uno le prenda una velita y rogarle que las vuelva a aparecer?
*Vale aclarar qué en mi bello país los ladrones, sicarios y demás, se encomiendan a la virgencita antes de hacer un trabajito. ¡Imagínense el descaro!
Mi frustración por los sucesos de hoy me llevan a tres quejas principales:
1. La maldita inseguridad que se vive en este país (esta ramifica a muchos otros subtemas)
2. La creencia ciega en un Dios que no es coherente en sus acciones.
3. La pobreza y miseria que cada día vemos y nos importa un rábano.
En mis pocos y fugaces días de vuelta en Cali he notado muchas cosas que eran quejas constantes cuando vivía aquí: El abandono constante en que permanentemente se encuentran nuestras calles, la falta de señalización, el hecho de todas las personas que conozco alguna vez has sido atracadas, la corrupción de absolutamente TODOS, la falta de oportunidades de trabajo, la mala paga, la resignación, la mediocridad, el desorden, la clasismo. Y aún así, yo siempre seguí y sigo enamorada. Amo a mi país, pero de verdad que a veces, ser colombiano es un acto de fe.
Yo me pregunto, y le pregunto a la gente: ¿Cuál es la manera de mejorar nuestra situación? ¿Cómo podemos evitar que a un joven de 22 años le peguen tres tiros, (los cuales lo dejan paralítico) sólo por robarle un carro? ¿Cómo podemos evitar que un ser humano tenga que comer de la basura?
La más popular y menos efectiva manera que hemos encontrado los caleños es quejarnos. Así cómo me quejo yo, cómo se queja el taxista, cómo lo hacen los rateros. Quejarse suele ser efectivo en que, sin el quejante mueva un sólo dedo puede culpar a los demás por su molestia, así, él ya no es responable. La gente siempre dice "...es que la gente..." cómo si ellos mismos no clasificaran en esa categoría. Otra forma no muy efectiva pero sí muy popular, es darle gracias a Dios porque el que está mal no es uno. "Gracias a Dios yo sí tengo trabajito", "Gracias a Dios yo sí tengo casita". Y bueno, lo más lógico después de oír eso: ¿Y el qué no tiene casa ni trabajo de qué da gracias? Entonces yo pienso, Dios es selectivo. A unos les da casa y trabajo y a otros les da enfermedades de contagio sexual, lepra, o elefantíasis.
Muchos ignoramos qué el sistema en el que vivimos es una mierda. Ocupamos la mayoría de nuestras vidas trabajando para conseguir lujos materiales que nos entretienen durante el poco tiempo libre que nos queda. Otros, los pocos que pueden, escogen dejar el problema atrás e irse lejos. Muchos colombianos talentosos salen del país a aplicar su intelecto en países desarrollados donde podrán ganar un sueldo decente y no preocuparse de resultar como victima colateral de un bombazo a la fiscalía.
Esta es la realidad de nuestro país. Vemos injusticias a diario pero siempre y cuando no me toquen a mi, no me importa. Yo sigo tomando aguardientico en la feria y totalmente anestesiado a la realidad.
