
Quisiera empezar esta entrada excusándome por la larga ausencia. Sé bien que dije que el blog era mi gimnasio y que si lo dejaba me engordaba, pero tranquilos, no he subido aún. Quizás un día más de silencio y la vida me castiga con diez kilos de más. Así que para aliviar mi conciencia y asegurar mi futuro romántico, postearé algo que ya tenía desde hace rato. Señores y señoras, Los Viejitos de Facebook.
Podría pedirte perdón mil veces, pero pienso que es mejor callar y dejar que el tiempo arrastre todos los impulsos que no llegamos a seguir. Esperé que sonara el teléfono muchas horas, pero comprendí que no se vive esperando a que otro tome una decisión. Pude fundirme en el jazz de tu guitarra y así estar contigo en tus trances de inspiración, pero soy música gitana y no hago nido en las cuerdas. Yo siento esa melancolía de ojos vagabundos cuando pienso en ti, llevo esa sonrisa débil que bien puede ser tristeza pero es más los recuerdos de varias noches de verano que pasamos juntos cazando estrellas fugaces.
Sonrío pero no te hablo. Te veo siempre pero empiezo a olvidar tus gestos. Ya tu voz es un acorde guardado en mi subconsciente, listo a relucir el día que decidamos cantar juntos.
Siempre no existe, pero sos la nieve Inca en mi corazón.
Un beso a todos.
Hola Mari, este pedazo me encantó especialmente
ResponderEliminarPude fundirme en el jazz de tu guitarra y así estar contigo en tus trances de inspiración, pero soy música gitana y no hago nido en las cuerdas.
ahhh que buenos recuerdos cuando leia tus notas nocturnas, y charlabamos al lado de una piscina en calma....
Pero me encanta que ahora sean mas los que disfrutan de tus escritos... un abrazo