sábado, 22 de enero de 2011

DE RELACIONES, ENCUENTROS Y DESPEDIDAS

¿Por qué será que todos los que vimos la serie norteamericana "Los Años Maravillosos" (su nombre en Inglés era The Wonder Years) tenemos ese síndrome del protagonista (creo que se llamaba Kevin Arnold) de evitar a toda costa que el tiempo pase y llegue el turno de decirle adiós a nuestros amigos?

Tal vez la razón es que nos negamos a creer que todos, en algún momento, tenemos que continuar con nuestro camino, aunque eso signifique alejarte de los que te quieren y aprecian. De todas las relaciones que podamos tener en esta vida, (amorosas, platónicas, sexuales, etc.) tal vez la que más nos complementa y, en cierta manera, nos hace sentir una mejor persona (y si no me crees pues puedes preguntarle a cualquier asesino) es la amistad incondicional de alguien que no entiendes por qué carajos terminó caminando a tu lado. Es que, aceptemoslo, una persona que se ría de las estupideces que a veces decimos, (aunque a veces no de manera muy sincera) que nunca te juzgue (aunque siempre lo hace para sus adentros), que siempre la encuentres al otro lado del teléfono (pero para decirte: "ya te llamo güevón que tengo un arrocito en bajo y está que cae") y, para asombro de muchos, que te conteste al otro lado de la línea cuando realmente necesitas hablar con alguien, es algo tan raro como encontrarte un baloto tirado en la calle... y ganartelo!!!

Puedo parecer un poco cursi, pero a mi manera un poco rara de ver la vida, quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro. Es más, uno sabe a ciencia cierta que cuando lleguemos a viejos (claro que a este paso dudo mucho que llegaremos algunos) y si tus amigos también llegan (lo cual sería mucho más raro aún) estaríamos reunidos exactamente dentro de unos años a esta hora tomando algo, hablando de los recuerdos y la vida que alguna vez fue.

Pero la verdad, lastimosamente, es que debes decir muchas veces adiós... sólo nos queda esperar que aguantemos lo suficiente este trote para volver a encontrarnos.

Este blog hoy va dedicado a los que fueron, son y serán mis amigos (mis panitas, mis parceros) diciéndoles a todos MUCHAS GRACIAS por haber caminado conmigo durante un instante de su vida (aunque a veces ese instante pareció eterno). Que se les quiere (a riesgo que suene algo gay ese comentario) y que siempre el primer sorbo de la cerveza que está en mi mano va a nombre de todos ustedes. Véanlo de esta manera, si ustedes no hubieran estado allí, yo no estaría escribiendo este blog...

Por cierto, les dedico este tema de Joe Cocker (un temazo, un temasazo), ahí les va...

Jorge.

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