viernes, 13 de mayo de 2011

Destinos para curiosos II

Bah....la foto me delató. Tendré que aprender a ser más viva y no dejarles todo tan de papayita. Para aquellos de ustedes que le dieron click a la foto anterior y se dieron cuenta, por el URL, que el sitio es en Laos (país vecino de Vietnam), mis más sinceras felicitaciones. Para ustedes que no, está bien, igual estaba difícil. El propósito de la entrada anterior es una idea que tengo pensada para el blog. Quiero hacer una sección que me permita explorar sitios a los cuales me gustaría visitar alguna vez. Por ahora, les quedo debiendo la entrada sobre Uzbekistán, ya que es un poco difícil encontrar buena información sobre el país dada su tremenda impopularidad.
Siendo esta una entrada "express", me disculpo por adelantado por la brevedad de esta entrada, pero como ciertas otras cosas en la vida, será una "corta pero sabrosa".

La foto anterior es la vista aérea de Mar Chiquita, una hermosa playa en Puerto Rico. ¿Qué tiene de diferente a tantas otras playas? Su forma circular. Sólo he visto este hermoso fenómeno geológico dos veces en mi vida y la segunda fue en Cabo Frio, Brasil. Las piedras parecen haberse puesto de acuerdo con el mar para dejarle un paso estrecho pero suficiente a la playa. Por ende, aquellas piedras reciben el golpeteo constante del las olas y se han formado unas piscinas naturales donde se deposita el agua y donde una persona se puede bañar tranquilamente sin tener que preocuparse por piedras, animales o olas gigantes. El agua es tan transparente que te puedes ver los pies y al mismo tiempo los pequeños cangrejitos que abundan en sus paredes. Claro está, (bueno, ni tan claro) por favor no se acerque demasiado a los corales! puede ocurrir un grave accidente. Las piedras son piedra coral y por lo tanto son demasiado filudas. Una caída puede ser mortal. Cuando estuve ahí cometí el error de querer tomarme una foto en una pileta que golpeaba el mar. La foto pretendía captar el momento preciso en que la ola golpeara la pilata y nos rozara (atención, ROZARA), con un suave rocío. Resultado:






¿Qué se puede ver de la esta foto? Escasamente dos personas. Habían cinco. Sobra decir que hubo uno que otro herido de nuestro pequeño encuentro con la verdadera fuerza del mar. Así que amigos, por favor, no desafíen el mar, es demasiado fuerte, y ha habido muchos muertos que lo confirman.

Pero bueno, fatalidades a un lado, el paseo es netamente sabroso. El lugar, espectacular, Puerto Rico, la isla del encanto por excelencia y tradición.

Y bueno, al fin y al cabo, no fue tan corta. Me despido por ahora. Hasta la próxima.

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